Uno de cada cinco adultos en España se siente solo, según el barómetro de 2024
El 20 % de los adultos que viven en España se sentía solo en el momento de la encuesta, y el 13,5 % arrastraba esa soledad desde hacía dos años o más. Son las cifras del Barómetro de la Soledad No Deseada en España 2024, elaborado por la Fundación ONCE y la Fundación AXA dentro del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (SoledadES) y presentado en Madrid el 10 de junio de 2024.
Qué mide el barómetro y cómo
Se basa en 2.000 entrevistas telefónicas. Distingue entre la soledad que se siente ahora y la crónica, la que dura al menos dos años. De quienes la sufren, el 67,7 % lleva más de dos años así y el 59 % más de tres. Y la experiencia es más amplia que el diagnóstico de un día concreto: siete de cada diez personas han pasado por soledad no deseada en algún momento de su vida.
Quién la siente más
El informe recoge que las mujeres se sienten más solas que los hombres y los jóvenes más que los mayores, algo que contradice la imagen habitual del anciano aislado. La prevalencia es 30 puntos superior entre las personas con discapacidad, y la mitad de quienes tienen problemas de salud mental declaran soledad no deseada, entre tres y cuatro veces más que quienes no los tienen.
Por comunidades hay diferencias. En el País Vasco, el 14,5 % dice sufrirla ahora, 5,5 puntos por debajo de la media nacional.
Vivir solo no es lo mismo que sentirse solo
Sería un error leer el 20 % como un recuento de personas que viven sin compañía. Son cosas distintas, y el Instituto Nacional de Estadística (INE) permite verlo. Su Proyección de hogares 2024-2039, publicada el 24 de junio de 2024, parte de 5.433.969 hogares de una sola persona en 2024, el 28,1 % de los 19.310.776 hogares del país. Dicho de otro modo, el 11,2 % de la población vive sola.
Son datos que no miden lo mismo: hay quien vive solo y está rodeado de gente que le importa, y quien vive en un piso con cuatro personas y no encuentra con quién hablar. Lo que el INE cuantifica es la convivencia; lo que mide el barómetro es la sensación.
La tendencia que proyecta el INE es de subida: 7.708.869 hogares unipersonales en 2039, el 33,5 % del total, y un 14,3 % de la población viviendo sola. El hogar medio pasaría de 2,50 personas en 2024 a 2,32.
Conviene leer con calma la distinción entre «ahora» y «crónica». La primera recoge a quien atraviesa un mal momento: un duelo, una mudanza, una ruptura. La segunda, a quien lleva años sin que cambie. Las dos merecen atención, pero no piden lo mismo. Y el dato de duración es llamativo: dos de cada tres personas que la sufren llevan en esa situación más de dos años, de modo que para muchas no es un bache pasajero.
También llama la atención el dato de los jóvenes. Que el grupo más joven declare más soledad que el de más edad no encaja con la idea de que la soledad es cosa de la vejez, y obliga a mirar la que sucede en medio de la gente, con las redes llenas de contactos y pocas personas a quienes llamar de verdad.
Qué puede aportar un chat y qué no
Una sala de chat sirve para algo modesto y real: tener con quién hablar esta noche sin pedir cita ni explicar nada. Para alguien que se siente solo ahora, puede ser un primer paso. Para quien lleva años así, y el barómetro dice que son más de uno de cada diez, un chat no sustituye ni el apoyo de personas cercanas ni la ayuda profesional, y conviene decirlo sin rodeos. Si el malestar es continuado, el médico de cabecera es la puerta de entrada.
Hay además un matiz práctico. El estudio habla de soledad, no de falta de pareja, y a menudo se confunden. Quien entra a una sala buscando ligar con la esperanza de que eso le quite la soledad se expone a una doble frustración si la conversación no llega a nada. Plantearlo como charlar con gente, y ver si sale algo más, suele ser un punto de partida menos exigente.
Si en una sala alguien te dice que se siente solo, el estudio sugiere que no es un caso raro: una de cada cinco personas adultas está en esa situación. Escuchar sin diagnosticar, preguntar sin interrogar y no fingir que tienes la solución suele ser lo más útil que puedes ofrecer a quien acabas de conocer.
El hogar medio español, según el INE, tendrá en 2039 menos de dos personas y media. Es una media, y detrás hay millones de casas donde quien llega por la noche no tiene a nadie a quien contarle el día.
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