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Señales de interés por escrito: qué indican de verdad

Miras la conversación y buscas pruebas. Que contestó en dos minutos, que puso tres emoticonos, que escribió a la una de la madrugada. Es fácil sacar de ahí una conclusión favorable, y también fácil equivocarse, porque la mayoría de esas señales dependen más del carácter de cada uno que de lo que siente.

Lo que informa poco

La rapidez de respuesta habla de la disponibilidad y de los hábitos de la persona. Hay quien contesta al instante a todo el mundo y quien tarda medio día con su mejor amigo. Los emoticonos y las risas escritas son un estilo, no una declaración: algunos los usan en cada frase y otros nunca. Y la hora a la que escribe depende de su horario, no de que piense en ti.

Lo único útil de estos elementos es la comparación con su propio patrón. Si alguien que suele tardar un día empieza a contestar enseguida, hay un cambio. Un cambio no es una confirmación, pero merece atención.

Lo que informa más

Que pregunte. Quien está interesado hace preguntas sobre ti, y sobre todo preguntas que continúan lo que dijiste: «¿al final qué pasó con lo de tu jefe?». Eso implica que escuchó, que recordó y que quiere saber más.

Que cuente cosas suyas que no eran necesarias. Compartir un detalle personal, una anécdota o un fallo es una forma de acercarse.

Que proponga. Sugerir hablar por voz, retomar al día siguiente o quedar es la señal con menos ambigüedad, precisamente porque cuesta más que un emoticono. Si todo el esfuerzo de mantener la conversación es tuyo, ya tienes la respuesta, por amable que sea el tono.

La conversación como conjunto

Ninguna señal suelta significa mucho. Lo que pesa es la tendencia: si en varios días hay preguntas, recuerdos y algo de iniciativa, el interés es probable. Si hay respuestas correctas y ninguna pregunta, la persona es educada.

Hay además un sesgo conocido de todos: vemos lo que deseamos. Si alguien te gusta, cualquier retraso parece coqueteo y cualquier frase amable, una declaración. Una buena prueba es imaginar que la misma conversación la ha tenido una amiga tuya y preguntarte qué le dirías a ella. Suele ser un consejo bastante más sensato.

Cuando la duda sea insoportable, preguntar tiene una ventaja sobre analizar: «me gusta hablar contigo, ¿te apetece que sigamos o vernos?». La respuesta, sea cual sea, vale más que veinte lecturas de los mensajes anteriores.

¿Te apetece chatear?

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