Del chat a la primera cita: cómo dar el paso con cabeza
Hay una fase que casi nadie planifica: el momento en que una conversación por chat lleva varias semanas funcionando y alguien escribe «¿y si nos vemos?». Es un paso pequeño en la pantalla y bastante grande fuera de ella, porque hasta ahí todo lo que sabes de la otra persona te lo ha contado ella misma.
Antes: una llamada primero
Una llamada de voz o de vídeo de diez minutos resuelve más dudas que otras dos semanas de mensajes. No hace falta que sea larga ni que sea un examen: basta con comprobar que la voz existe, que coincide con lo que se ha ido contando y que la conversación fluye también sin tiempo para pensar cada respuesta. Si alguien la esquiva una y otra vez con excusas distintas, ya tienes un dato.
Vale la pena esperar a que haya algo más que buen rollo en el chat. Unas semanas de conversación con referencias que se recuerdan de un día para otro (el trabajo, un problema en casa, la serie que se estaba viendo) dan una base mejor que una tarde intensa de tres horas.
El sitio y la hora
Para una primera cita sirve casi cualquier lugar público con gente y con salida fácil: una cafetería céntrica, una terraza, una exposición. Dos criterios prácticos. Primero, que puedas llegar y marcharte por tu cuenta, sin depender de que te lleve la otra persona. Segundo, que no sea un plan de horas: un café de una hora se alarga si va bien, pero no obliga a nadie a aguantar una cena entera si no.
De día suele ser mejor que de noche, por la sencilla razón de que todo es más fácil de gestionar sin alcohol de por medio y con transporte público funcionando.
Alguien tiene que saberlo
Dile a una persona de confianza con quién quedas, dónde y a qué hora, y cuándo le vas a escribir para confirmar que todo ha ido bien. Pásale el nombre que te ha dado, el apodo con el que os conocisteis y, si te lo ha dado, el teléfono. No es desconfianza hacia quien vas a ver: es la precaución que se tomaría con cualquier encuentro con un desconocido, y quien tenga buenas intenciones lo entenderá.
Durante
Lleva tu propio móvil con batería, no dejes la bebida sin vigilar y no aceptes cambios de plan hacia un sitio privado en el primer encuentro. Si notas algo raro, no tienes que justificarlo: puedes decir que te ha surgido algo y marcharte. La cortesía con alguien que acabas de conocer llega hasta donde llega tu comodidad, no más allá.
También ayuda una expectativa realista. La persona que llega no va a ser idéntica a la del chat. Suele hablar con otro ritmo, tiene otra voz y ocupa más espacio del que ocupaba una línea de texto. Que la primera media hora sea algo torpe es lo habitual y no dice nada sobre lo que pase después.
Después
Mandar un mensaje sencillo al día siguiente diciendo lo que pensaste, sea bueno o no, evita que la incertidumbre haga el trabajo por ti. Y si no quieres repetir, una frase clara es mejor que desaparecer.
¿Te apetece chatear?