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Romper el hielo en una sala de chat sin sonar a plantilla

Entras en una sala con veinte personas conectadas y la pantalla se mueve despacio. Alguien saluda, otro le devuelve el saludo, una tercera persona pregunta de dónde son. Escribir el mismo «hola, ¿qué tal?» que ya se ha escrito tres veces esta hora es la forma más segura de pasar desapercibido.

Primero, leer

Antes de escribir, mira un par de minutos qué se está diciendo. Toda sala tiene su ritmo: hay salas donde se habla de fútbol, otras donde se cuentan penas y otras donde la mitad del tiempo se juega a las bromas internas. Si entras con una frase que no tiene nada que ver con lo que están comentando, parece que no has mirado, y en cierto modo es así.

Engancharse a algo que ya existe

La apertura que menos falla es responder a algo que alguien acaba de decir. Un comentario a la pregunta de otro, un dato que añades a lo que se discute, una broma sobre lo que ha pasado en la sala. Tienes un tema, un interlocutor y una razón para escribir, todo a la vez, y no le pides nada a nadie.

Preguntar algo que se pueda contestar con una historia

«¿De dónde eres?» se contesta con una palabra. «¿Cuál es el sitio de tu ciudad que nunca enseñarías a un turista?» se contesta con dos líneas y da de qué hablar. No hace falta ser ingenioso: hace falta que la pregunta no tenga una respuesta única. Funcionan las de cosas concretas de la vida cotidiana, como qué haces un domingo por la tarde o qué has comido hoy, mucho mejor que las abstractas.

Decir algo tuyo y concreto

A veces basta con decir lo que está pasando: «acabo de volver del trabajo, con el cerebro hecho puré, ¿qué se cuenta por aquí?». Es una frase con contexto, con un poco de humor y con una invitación. Quien la lea sabe algo de ti y tiene por dónde responder. No conviene que sea una lista de datos personales; con una imagen pequeña es suficiente.

Lo que conviene evitar

El mensaje copiado y pegado en varios privados a la vez se nota. Se nota en el orden, en la falta de referencias a la persona que lo recibe y en que no tiene nada que ver con lo que esa persona ha escrito en la sala. Y la insistencia: si alguien no contesta a un privado, no suele haber un problema técnico.

Tampoco hace falta que la primera frase sea brillante. Solo que alguien pueda contestarla sin esfuerzo. Lo demás se construye en la segunda y la tercera línea, cuando ya hay algo de lo que hablar.

¿Te apetece chatear?

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